Que cierren el puñetero quiosco. Que se metan su liga de figuritas y figurones por donde les quepa. Que se traguen su asqueroso chantaje. Este es el momento ideal para regenerar el fútbol, para librarnos de dirigentes pomposos y de jugadores de salón. De volver al fútbol de cantera, al fútbol del esfuerzo y el sudor. Puede que tardáramos un tiempecillo en volver a brillar a nivel de clubes allende nuestras fronteras, pero seguro que podríamos vivir con ello.
La amenaza del señor Astiazarán de parar la Liga si se aprueba una ley consensuada por los representantes del pueblo, nuestros representantes, es de una sinvergonzonería aplastante. No voy a entrar en si los multimillonarios jugadores extranjeros que hacen su agosto (y su enero, febrero, etc.) en España deben pagar los impuestos que se les permite actualmente o ese 43% que al parecer les correspondería por sus ingresos. También tengo mi opinión al respecto, pero reconozco que discutir sobre eso podría bordear el plano de la demagogia, y cuando eso ocurre se puede acabar perdiendo la perspectiva.
No, lo que uno encuentra alarmantemente ofensivo es el hecho del chantaje, de la extorsión que una empresa hace a sus clientes. Porque damas y caballeros, no estamos hablando de unos trabajadores que protesten con el paro o la huelga contra una medida o ley que consideran injusta. No, aquí es la propia patronal del fútbol, la LFP, la que quiere cortar la competición y privar a los espectadores, a los socios, a los televidentes que pagan religiosamente su óbolo, del producto por el que cotizan. Y todo con la excusa tan pasajera de que “la Liga perdería competitividad” ante las ligas extranjeras. Las figuras ya no vendrían a España. Ya ven, nosotros pensando que venían por el sol, o por el inmenso honor que supone jugar en algunos de los más grandes equipos del mundo, con el mejor historial, palmarés y blah blah blah… y ahora resulta que venían porque la pasta gansa era más atractiva… Qué ilusos eramos… (óyense llantos y rasgamiento de vestiduras).
Lo que puede ocurrir es similar a lo que pasaría si diferentes industrias privadas (la construcción, la fabricación de coches, la construcción de barcos, pongan aquí lo que prefieran) amenazaran con suspender su producción porque el gobierno planteara una ley que les quitara beneficios fiscales y luego dijeran que esa suspensión se debía a que con la nueva ley perderían los mejores trabajadores, que se irían a trabajar a otros lados.
Porque ahí está la mayor falacia de todo este asunto, la afirmación de que los jugadores extranjeros dejarían de venir a España con estos impuestos… no, señores, seguirían viniendo si ustedes, empresas privadas, S.A.D. o propiedad de sus socios, les pagaran más. Al final va a resultar que no les hace falta pagar todo lo que piden esas estrellas, porque se compensa con la menor carga impositiva, con lo que la conclusión es que con nuestro dinero, el de todos, se está sufragando este negocio. Y si al final he acabado en las garras de la demagogia y alguien se molesta, pues me da igual. Como lo pienso lo digo.
Por eso, repito… ¿Qué quieren parar la Liga porque les quitan el caramelito de la boca? Pues cómanse confitada su pseudo Liga de las estrellas. Como aficionado, me dolería quedarme sin fútbol, pero ¿saben qué? Podría ver otras ligas donde no hay estas componendas y hay tantas estrellas como aquí, o dedicar el tiempo a leer un libro, o estar con mi familia o seres queridos, o escuchar música o ir al cine. Al final, podría vivir sin la Liga sin ningún problema. ¿Pueden ustedes decir lo mismo? ¿Pueden sobrevivir sin los ingresos televisivos y publicitarios que perderían con una suspensión de la competición? ¿O suponen que llegará el maná de papá Estado para salvarles el culo otra vez, o algún banco les cubrirá sus pérdidas? Qué asco da todo lo que rodea al fútbol, la verdad…
A ver si no hay motivos para estar airado…
Adeu i bona sort.







